Qué ofrezco

Ni las palabras “paciente” o “cliente” definen bien mi relación con quien acude a mi consulta: seremos compañeros de viaje. Uno apasionante, hacia el centro de la persona y la resolución de sus problemas. Un descubrimiento interior que desarrolle un testigo interno capaz de comprender qué me pasa, cómo me sucede, de dónde viene y cómo lo puedo gestionar lo mejor posible en el momento presente. Igualmente, gracias al EMDR, podremos reintegrar a la memoria adaptativa aquellos sucesos, hoy en forma de recuerdos, que en su momento nos avasallaron y que todavía hoy, enquistados en el cerebro, nos siguen haciendo daño.

A partir de esta nueva comprensión del presente y reintegración del pasado podremos navegar hacia el futuro más ligeros de equipaje, con más recursos personales y hacia un lugar más amable, pleno y satisfactorio donde habitarnos.

¿Lo que deseo de verdad en mi vida, se ajusta a mi momento actual? ¿Cómo soy cuando desaparecen los disfraces? ¿Hay partes de mí que en realidad no controlo, quizá ni comprendo, pero que me hacen actuar de maneras que no quiero? ¿Qué hago cada día que en realidad me enferma por dentro? ¿Qué falla en mi mirada al mundo, en cómo lo interpreto? ¿Cómo podría ir construyendo una nueva vida, más coherente con quien de verdad soy, que reduzca tanta confusión, estrés, ansiedad, depresión o frustración?

El objetivo será caminar hacia las grandes preguntas, hacia el crecimiento personal para una vida plena (psicología humanista), con la mirada larga pero el paso corto: solucionando también las dificultades y los problemas concretos en el aquí y ahora (técnicas cognitivo-conductuales, así como ganando capacidades de contención, aceptación, gestión y autorregulación emocional) y eliminando aquellos traumas y recuerdos desadaptativos del pasado (EMDR).

La terapia es un viaje que nos permite volver a puerto con la mochila más ligera de problemas y la mente más despejada. También más responsables, experimentados y conscientes, con más herramientas y el corazón más lleno.

«Debemos estar dispuestos a librarnos de la vida que planeamos para acoger la vida que nos está esperando. Hay que librarse de la vieja piel para que pueda salir la nueva. Si nos fijamos en lo viejo nos atascamos. Cuando nos aferramos a cualquier forma corremos peligro de putrefacción», Joseph Campbell.